
Ahab: ¿Siento calor seco en la frente? ¡Ah! Hubo un tiempo en el que el amanecer me estimulaba noblemente, lo mismo que el anochecer me sosegaba. Ya no. Esa deliciosa luz a mi no me ilumina; todo deleite es angustia para mi, pues disfrutar nunca puedo. Agraciado con la excelsa percepción, carezco de la bajeza de la capacidad de disfrute; ¡condenado de la manera más sutil y maligna! ¡Condenado en medio del paraíso!
Ocaso. Moby Dick; o La Ballena. H Melville.
Malacara: “Podría llamarme Ismael y vivir entre líneas escondido en una extensa novela; escribirme desde el naufragio de un ballenero, con el placer culpable del superviviente, envuelto en el manto uterino de sangre salada del Leviatán.
En otras ocasiones podría permanecer inmóvil mirando las esquinas, los rincones –según el día, más cóncavo o convexo-. Adivino un enrojecimiento pardo de las paredes, un debilitarse de la cal y la pintura, que despiden un ligero olor a moho. El tiempo se oxida y deja un rastro de orín polvoriento en la yema de los dedos - rush never sleeps -. Una lata que imperceptiblemente caduca, inflamada en la emanación de sus propias toxinas: ahí yacemos, en apretadas filas.
A lo lejos, resoplan las ballenas”.
No es sino en el mar cuando uno tiene la sensación de ser el centro, ínfimo, de una esfera: infinito por arriba, por abajo, y por los cuatro puntos cardinales. El resto de nuestra vida, un mero reflejo bidimensional: el futuro y el pasado.
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ResponderEliminarEl último párrafo me ha gustado especialmente. La idea del paso del tiempo a través de los sentidos; el enrojecimiento de las paredes, el olor a moho, el rastro de orín polvoriento en el tacto...
ResponderEliminarUna lata que se se caduca a sí misma, yaciente...
Intentemos al menos no mecernos al compás de la inamovilidad ni estancarnos en apretadas filas.
Malacara, la que he tenido que liar para publicar el comentario, jajaja. Al principio no me aceptaba por la cuenta google y he tenido que hacerme blogger. Qué cosas.
ResponderEliminarBueno, quien sabe, a lo mejor así me animo yo también a escribir cosillas. Ahora ni le echéis un vistazo, que está en blanco, jaja.
Me gusta veros por aquí. Tks
ResponderEliminarLa referencia a la línea inicial de Moby Dick me ha recordado esta otra:
ResponderEliminar"Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada..."
Abrazos, queridos compañeros de viaje.
Miguel Hernandez: ese discreto maestro...
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