
Nos pensamos dignos de una banda sonora que adorne y dote de brillante contrapunto a una deslustrada vida. La de Malacara incluiría alguna composición de Coltrane (en los momentos de iluminación o impulso, que serían escasos y breves). Otras secuencias estarían envueltas en una serie de acordes raros, en una débil disonancia, notas con un aroma a frontera, a desierto en baja definición.
Un biopic de bajo presupuesto, toscamente rodado; fotografías de teléfono móvil almacenadas en cajas de cartón. Una resolución que deja lugar a los espacios en blanco, a la disolución de los detalles.
Guitarras desafinadas que en sueños tocamos con tal destreza que no podemos dejar de llorar.
Entonces la vida parece abrir sus apetitos y nos depara los placeres del hambre. Escuchas “Shiver” en los altavoces y se detienen los contadores del gas, se atenúa la luz y la escena trascurre en una delicada cámara lenta.
La banda sonora de mi vida seria algún tema de Tom Waits. Y como ambientación, la de Blade Runner.
ResponderEliminarLa mía, Wish you were here de Pink Floyd, por aquello del eterno deseo insatisfecho, pero, a ser posible, ser yo el que toca la guitarra y canta. Y ese es el tema, que eso no es casi nunca posible. Otros nos tocan la guitarra (y los ...) continuamente. Evocador, Leo, muy evocador... dan ganas de decidirse de una vez a entrar en el mundo de Coltrane, Monk, Davis y demás masters.
ResponderEliminarA veces la banda sonora es un murmullo de motor de un coche que nos y trae y nos lleva, el sordo rumor de la calle y el tintineo de los anuncios de televisión.
ResponderEliminarPero hombre, pon un poco de tu parte... Aunque sea romanticismo posmoderno.
ResponderEliminarBrillante. Una vida lo-fi, reducida a fotos de móvil almacenadas en una caja de cartón... Me has tocado la fibra sensible (ballardiana).
ResponderEliminarPongo de mi parte: de hecho el ipod que me acompaña en el ir paca-palla, en los pasillos del Mercadona, en las salas de espera, con la función aleatoria y el volumen alto, me emburbujan en una cambiante BSO
ResponderEliminarEs cierto, noto un toque ballardiano en este blog. Y también cierto que esta entrada resulta muy evocadora. Me apunto Shiver en mi eterna iniciación al jazz, y aporto como instrumento de huida "Private investigations", escuchada en altavoz o susurrada al oído, es infalible.
ResponderEliminarShiver es de Coldplay, qué despiste! Había interpretado que se trataba de un tema de Coltrane. En cualquier caso, es una suerte descubrir este tema, muy bueno, Don't you shiver...
ResponderEliminarShiver, el shiver al que me refiero, es de Giant Sand...No Coldplay, no Coltrane
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