
No deja de llover. Como la ducha con la que procuramos renacer a las posibilidades de cada día, este inútil bautismo urbano no cambiará nada, ni en las entrañas de la ciudad ni en nosotros. La lluvia parece ensuciarlo todo un poco más y acelerar la húmeda oscuridad de la tarde. Mal día para pasear al perro.
Me alegra que te hayas decidido a compartir tus escritos. Cuatro líneas excelentes que me hacen ser optimista ante "las posibilidades de futuros días".
ResponderEliminarNo pasees al perro, escribe. La sociedad secreta te lo demanda.
ResponderEliminarPor cierto, el fondo detallado del elefante me ha impresionado.
ResponderEliminarEs más que nada un ejercicio de reflexión compartida, una forma de literatura soluble, instantanea e improvisada.
ResponderEliminarAgradezco vuestra presencia.
Hey, no vale abrir un blog mientras uno está de viaje!! En serio, encantado de verte de nuevo por aquí, compañero de armas. Además, veo, seducido por la forma breve. Que, aún no lo he decidido, puede ser la excusa perfecta del Bartleby o su manera de dejar de serlo. Ya me dirás qué opinas...
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